Como indicábamos en una entrega anterior, vamos a dedicar este post a los distintos caballos de pura raza española que podemos encontrar a lo largo de nuestra geografía.

Se conoce como caballo ibérico a una serie de razas puras originarias de la Península Ibérica, y todas ellas cuentan con unas características comunes similares. Por ejemplo la alzada que, de media, no suele superar los 165 cm hasta la cruz. Aunque esta altura varía unos centímetros entre el tamaño de los más pequeños, como las jacas y ponis, y el de los más altos, los caballos andaluces, conocidos como Pura Raza Española (PRE).

En general, las razas españolas de caballos tienen un perfil de los denominados convexo o subconvexo, es decir ligeramente “hundido” y en algunos tipos recto, pero en ningún caso cóncavo, es decir ligeramente abombado. Son animales de cuello ancho, musculoso y ligeramente arqueado. Una característica ésta que está más definida en las razas de mayor alzada.

Por lo general son caballos de capa oscura, como el negro, pero también de color bayo (blanco amarillento). Las crines suelen ser espesas, tupidas y rizadas y el inserto de la cola es un tanto bajo. Veamos algunas de las razas españolas más destacadas.

Caballo Andaluz

El más conocido de los caballos españoles es el caballo andaluz, oficialmente denominado como Pura Raza Español, y cuyo origen se sitúa en Andalucía, de ahí su nombre. Es un caballo que se encuentra entre las razas más antiguas del mundo.
Pese a que hay otras razas puramente españolas como ya veremos, dentro de nuestras fronteras se considera al caballo andaluz como el “caballo español”, algo que no ocurre en el resto del mundo, donde lo conocen como caballo andaluz.

La presencia del caballo español ya era conocida en época de los romanos y su perfil actual proviene de la mezcla de esos ejemplares, con los caballos árabes y bereberes que trajeron desde África los árabes durante su dominio de la península. De esta mezcla de razas surgió el caballo autóctono español, de buen porte y gran elegancia en sus formas.

Sus características físicas pasan por una altura media de entre los 155 y los 165 centímetros hasta la cruz, un pecho fuerte y un dorso muy musculoso. Su cabeza es de un tamaño medio y suavemente convexa, y sus ojos son vivos y de mirada despierta. Tienen un cuello fuerte y arqueado y una crin de pelo largo.

Es un caballo noble y de buen carácter, que se compenetra bien con el jinete, lo que le hace un ejemplar ideal para la monta. Aunque también se utiliza para el rejoneo y para trabajos con el ganado en fincas extensivas.

Caballo Cartujano

Dentro de los pura raza, o pura sangre españoles, encontramos el caballo cartujano, que es una variante del andaluz, y que proviene de la Cartuja de la Defensión de la ciudad andaluza de Jerez de la Frontera, de dónde recibe su nombre. La cartuja de Santa María de la Defensión es el conjunto monumental de mayor valor artístico de la provincia de Cádiz, que data del siglo XV.

La alzada hasta la cruz de este caballo está entre 150 y 160 cm, como en el andaluz, y es un perfecto caballo de silla, que se utiliza para adiestramiento. Es un caballo elegante y musculoso con un pecho y unos cuartos traseros fuertes. La capa más común es torda, (pelo mezclado de negro y blanco), aunque también puede ser negra o castaña. El libro de los orígenes de este caballo es uno de los más antiguos del mundo.

Caballos baleares

En las islas baleares hay dos caballos autóctonos que son el caballo menorquín y el mallorquín, cada uno de ellos propio de la isla que les da su nombre, aunque muy similares entre sí.

El caballo mallorquín, del que actualmente hay menos de 200 ejemplares, fue reconocido como raza en 1988, por la Jefatura de Cría Caballar del Ministerio de Defensa.

Un caballo que en sus orígenes estuvo ligado a los trabajos del campo, pero que actualmente se cría para la equitación. Está muy cotizado por su escasez y se cuida mucho para preservar la raza.

Es un animal de figura esbelta y pecho ancho, con un color de capa negro, intenso y brillante. Su cabeza es de tamaño medio tirando a grande y sus ojos de color oscuro. Tienen el cuello corto y no muy ancho. La cola parte de una posición baja y su pelo es largo, abundante y muy fuerte. Es un caballo de carácter muy tranquilo, idóneo para la monta por su complicidad con el jinete.

El caballo Menorquín es originario de Menorca y su color, como el mallorquín, es negro aunque en ocasiones presenta manchas blancas. Es un animal de cuerpo largo, con un dorso recto y musculoso. Las patas son largas, esbeltas y bastante rectas. Tiene una cabeza de tamaño medio, y bien proporcionada, y un cuello robusto, ligeramente curvado y de longitud mediana.

Es un caballo de porte elegante, inteligente y noble, obediente y de carácter tranquilo. Tiene una disposición natural a aprender, lo que le hace idóneo para monta, pero responde bien en todo tipo de usos ecuestres. También se mueve con soltura por el campo y es bueno en el salto.

En 1991 fue reconocido como una de las razas españolas autóctonas por el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España, y en la actualidad está considerado en peligro de extinción.

Caballo Hispano-Árabe

Es un caballo de espalda recta y corta, pecho pleno y profundo y patas largas pero fuertes y con sólidas articulaciones. Los cascos son pequeños pero bien formados. La cabeza tiene un perfil recto, con ojos grandes y expresivos y orejas pequeñas y muy móviles. El cuello es de longitud mediana y algo arqueado. Sus pelajes son de tipo bayo, alazán (rojizo parecido a la canela), negro o moro (negro con una mancha blanca en la frente y calzado de una o dos extremidades)

Son caballos muy inteligentes y vivaces y de temperamento enérgico y valiente. Son muy versátiles, por lo que se utilizan para todo tipo de actividades ecuestres, como salto, doma clásica, campo traviesa y carreras de resistencia.

El desarrollo de esta raza se conoció hacia 1800, y el libro de Registro de Pedigrí de la raza se publicó en 2002 por la UEGHA (Unión Española de Ganaderos de Pura Raza Hispano Árabe). En 2010 había registrados menos de 6.000 ejemplares en España, el 60% de ellos en Andalucía, lo que les sitúa actualmente en peligro de extinción, aunque no tan extremo como lo están los caballos baleares.

Caballo Hispano-Bretón

Es un caballo que deriva de los bretones traídos de Francia para cumplir con las necesidades agrarias en las zonas montañosas del Pirineo aragonés y catalán y de la Cordillera Cantábrica, pero que dejó de utilizarse para estas funciones en los años 60 del pasado siglo con la mecanización de los trabajos del campo.

Uno de los usos que se le da hoy en día, es para producir carne con los potros lechales, algo que a este humilde “plumilla” no le resulta muy agradable, y para prevenir incendios por su cría extensiva con los pastos en tierras bajas durante el otoño, invierno y primavera, y en puertos de montaña durante el verano. Sólo en períodos de escasez de pasto se alimentan con piensos, paja y heno.

Durante el primer fin de semana de noviembre se celebra en Puigcerdà, en Cataluña, la feria del caballo Hispano-Bretón donde se compran y se venden estos animales y se celebran concursos de raza

Jaca Burgalesa o caballo Losino

El caballo Losino, también conocido como jaca burgalesa o poni Losino, es la única raza equina autóctona de la Comunidad de Castilla y León. Es oriunda del Valle de Losa, que le da nombre, y se encuentran ejemplares de esta raza en las provincias de Palencia y Burgos y en algunas zonas de la meseta norte.

El número de ejemplares de raza Losina se mantuvo alto hasta la década de 1950, pero como ocurrió con otros, la mecanización hizo descender su población hasta su mínimo histórico de unos 150 ejemplares en 1986, año en el que se inició un proyecto de recuperación de la raza. Para ello se creó un centro de cría del caballo Losino en Pancorbo (Burgos), aunque siguen en peligro de extinción dado que en la actualidad no hay más de 300 ejemplares puros.
Estos caballos se utilizan en la actualidad para la equitación infantil y juvenil, en enganches, y para realizar rutas ecuestres por zonas rurales y de montaña. El caballo losino es uno de los tres tipos de equinos autóctonos de la Península Ibérica, y algunos le consideran el de mayor pureza de raza entre ellos.
Es un animal de pequeño tamaño, con dimensiones algo superiores a las de un poni. Su alzada a la cruz es de unos 135 cm en las yeguas, y 140 cm en los machos, según el patrón que establece el Libro Genealógico de la raza.
Es un caballo de color negro, del tono llamado morcillo (ligeramente rojizo), y de formas generales bastante redondeadas. Tiene las orejas pequeñas y curvadas, la frente plana y los ojos vivos. El cuello es ancho en su base, pero algo fino en la inserción con la cabeza. La cola es de inserción alta y está cubierta de abundantes crines, como su cuello.
Es un caballo de aspecto algo rústico, pero igualmente elegante y refinado. Muy resistente, noble y muy tranquilo una vez que se le ha entrenado.

Asturcón

Este caballo del norte de España tiene un origen muy antiguo que se remonta a los romanos, y cuyos primeros datos de ellos se conocen por escritos del año 80 antes de Cristo. Los caballos del norte de la península ibérica se adaptaron al aislamiento natural y a los territorios que fueron de los Astures. La posterior selección que hicieron los celtas para adaptarlos al territorio, crearon un caballo autóctono al que se ha denominado como Asturcón por su origen asturiano. Es un caballo muy apreciado en labores agrícolas por su gran fuerza pese a su pequeña talla. Tiene unas extremidades finas y fuertes y cascos, pequeños y redondeados.

Son caballos que históricamente han ocupado los territorios montañosos del norte, desde la cordillera Cantábrica hasta los Pirineos occidentales. En esta raza se distinguen varios subtipos, como el propio asturcón en Asturias, el galaico en Galicia, el monchino en Cantabria, pottoka en zonas del País Vasco, Navarra y el sur de Francia cercano a estas dos comunidades, y el garrano en Portugal.
Todos ellos son caballos rústicos de poco tamaño, que son también identificados como ponis. Son equinos de grupa inclinada y pectoral fuerte y musculado. Las extremidades son finas pero fuertes y los cascos pequeños, redondeados y muy resistentes. Su cola es muy abundante.

El asturcón en sus orígenes era salvaje y no tenía utilidad ninguna para el ser humano. Más tarde fue domesticado y era utilizado para monta y tiro en las tareas agrícolas y de transporte.

Los romanos apreciaron sus características y su fuerza y los utilizaron en las minas, por lo que llego a haber ejemplares incluso en las zonas mineras de Valencia. Hoy en día los últimos asturcones se encuentran en una reducida zona de la sierra del Sueve, en el oriente asturiano, y son sólo unos pocos ejemplares protegidos. La festividad de «la doma del asturcón» se realiza a mediados de agosto en Espineres (Piloña), y sirve para realizar un control de los asturcones salvajes mediante su marcaje.

En un próximo capítulo veremos otras de las razas puramente españolas.

Por Fernando J. Aguas

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