Lo prometido es deuda y, en este nuevo artículo, vamos a hablar del resto de caballos de pura raza españoles que podemos encontrar en nuestro país. En la primera entrega hablábamos de los más conocidos y extendidos, como el caballo andaluz, el cartujano o los caballos mallorquines y menorquines, entre otros, mientras que en este segundo vamos a conocer los menos conocidos, y algunos subtipos de caballos. Las características genéricas de todos ellos ya las vimos, así que vamos directamente a las razas y subtipos.

Caballo Sorraia o Marismeño

El caballo marismeño es una variedad de equino español, autóctono del parque natural de Doñana. En algunos aspectos es considerado como una variedad rústica del caballo andaluz, por lo que quizá sea un antepasado de éste. Aseguran los expertos que es el último ancestro de los caballos salvajes en éste área. Es una raza escasa de ejemplares y está reconocida oficialmente como una raza indígena de la península (se encuentra en partes de España y Portugal), en peligro de extinción. Se caracteriza por su capacidad de adaptación a las condiciones ambientales, por muy hostil que sea el clima.

Morfológicamente es un animal de corta alzada, tiene una media de 150 cm hasta la cruz, de espalda recta y grupa ligeramente inclinada, y con un perfil subconvexo. La cabeza tiene un perfil largo y convexo, y su cuello también es largo y convexo. Los ojos están colocados en posición alta y sus orejas son grandes. Tiene las patas largas y bien formadas, y los cascos son duros y bien proporcionados, generalmente de color oscuro, que le facilitan el tránsito por los humedales. Tanto la cola, un poco baja, como la crin, menos espesa y llamativa que la del Pura Raza Andaluz, son normalmente de tono bicolor claroscuro.

Son caballos inteligentes, con un carácter independiente y de reacciones rápidas, pero tranquilos y amables, por lo que resultan muy manejables. Tienen una gran capacidad de trabajo y adaptación, y son valientes. Por esa razón están indicados para doma clásica y sobre todo vaquera, uso ecuestre en general y enduro ecuestre o campo traviesa. Sus pelajes típicos son el castaño, el gris, el tordo (pelo mezclado de negro y blanco) y el grullo o ceniciento (color ceniza). Es un tipo de caballo muy resistente a las enfermedades y no requiere mucho alimento al no ser muy grande.

El área de distribución del caballo Marismeño o Sorraia está muy limitado, y se reduce fundamentalmente a las localidades de Almonte e Hinojos, en las marismas del Guadalquivir de Huelva.

En estos municipios tiene lugar todos los años, el 26 de junio en Almonte y el primer fin de semana de septiembre en Hinojos, una feria de ganado conocida como la Saca de las Yeguas, donde se reúnen todos los caballos para marcarlos y cortarles las crines y las colas. También se celebran carreras, concursos morfológicos y se seleccionan algunos ejemplares para su venta en subasta. Son actividades muy similares a las que tienen lugar en Galicia en la denominada Rapa das Bestas.

Caballo de Pura Raza Gallega (PRG)

Esta es la denominación que recibe oficialmente un subtipo de raza de caballos cántabro-pirenaicos, de pequeño tamaño, reconocidos como la única raza equina autóctona de Galicia. Este caballo, conocido también en la lengua gallega como Cabalo de Pura Raza Galega, tiene otras denominaciones tradicionales como caballo gallego de monte, caballo galaico, faca galega o faca galizana, o también besta.

En la actualidad hay censada una población de unos 1.300 equinos, gracias a un programa de recuperación y preservación iniciado para evitar su extinción, dado que a finales del siglo XX su estado era de peligro de desaparición.

Su origen se pierde en los tiempos, y los testimonios más antiguos de su presencia en Galicia se han encontrado en representaciones rupestres en Sabucedo y Ribadeo y en petroglifos (grabados en piedra por percusión o descascarillado que usaban los pueblos prehistóricos), en Viladesuso, Campo Lameiro y la sierra de A Groba, que datan de la edad de bronce hace unos 2.000 a 2.500 años.

La teoría más extendida y aceptada sobre el origen del caballo de pura raza gallego asegura que fueron los pueblos celtas llegados al norte de la península, quienes introdujeron el caballo a partir del siglo VII antes de Cristo.

Es un animal de grupa fuerte, pelo basto y color oscuro. Su cabeza no es muy grande y sus orejas son cortas.

En sus orígenes vivían en libertad en las montañas gallegas en grupos o manadas, pero con el tiempo, fue domesticado para utilizado inicialmente como animal de combate, y más tarde como montura para el desplazamiento por la región y para labores rurales. Y por las características de su carne, aunque en menor medida, se ha empleado para producir carnes para su consumo.

Por este interés en su uso para la producción cárnica, la mecanización de la agricultura que lo hizo innecesario, y los procesos de mestizaje de razas, durante la segunda mitad del pasado siglo, la población genéticamente pura del caballo gallego se vio muy disminuida.

Todavía existen ejemplares puros, gracias a que en los años 80 diversos organismos internacionales, como Naciones Unidas, la FAO y la Comunidad Europea de la época, promovieron diversas iniciativas destinadas a proteger y conservar las razas de animales domésticos en peligro de extinción.

Caballo de Las Retuertas

Según algunos estudios genéticos, este tipo de caballo andaluz está considerado como la raza europea más antigua que todavía sobrevive. Es además el único caballo en la península que permanece en un ambiente salvaje, aislado de otras poblaciones de caballos. Su tradicional aislamiento ha permitido que el Retuertas haya sobrevivido en la naturaleza, haciendo de esta raza salvaje una de las más puras.

Se le puede encontrar todavía en algunas zonas del Parque Nacional de Doñana, en las provincias de Sevilla y Huelva, que forma parte de las reservas de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El caballo de Las Retuertas es un animal de aspecto rústico y alzada media de entre 158 y 162 cm. Tiene un perfil acarnerado (la parte delantera de la cabeza está arqueada como la de los carneros) y pelaje Negro moro (con mancha blanca en la cara y calzado de una o dos extremidades), castaño, bayo (blanco amarillento) y alazán (parecido a la canela).

Dejó de utilizarse como animal de carga y de trabajo por tener un carácter bastante arisco. En la actualidad, el número de ejemplares puros en libertad es muy reducido, aunque se encuentran ejemplares cruzados con caballos marismeños y andaluces, raza que ya vimos en el artículo anterior capítulo dedicado a los caballos españoles.

Caballo Monchino

El caballo Monchino es una raza rústica originaria de las zonas abruptas de los montes orientales de Cantabria, donde todavía se le puede encontrar en libertad.

Son ejemplares muy apreciados por su carácter y valentía y su fama ha traspasado nuestras fronteras. Se utiliza como animal de silla, en competiciones deportivas y también para el manejo de reses bravas en el campo.

El origen del nombre monchino no se conoce a ciencia cierta, pero hay quien asocia la etimología de la palabra a montesino, de los montes, o montañés, que alude a la tipografía de la zona donde habita.

Como otras razas originarias del norte peninsular, parece que cuenta con una marcada influencia en su origen de los ponis celtas, y hay quien los relaciona con la raza de caballos inglesa Exmoor, que trajeron los británicos para trabajar en las minas de la zona.

Los estudios genéticos sobre este caballo señalan que es una raza relativamente homogénea, que se encuentra estrechamente emparentada con otros subtipos equinos localizados en el ámbito cántabro-pirenaico, y destacan su estrecha relación con el poni gallego y, en menor medida con el losino burgalés, o el pottoka vasco.

Según recoge el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España la raza equina monchina es otro de los caballos hispanos que se encuentran en el Grupo de Razas Autóctonas en Peligro de Extinción. Para evitarlo, en 1996 se inició la cría y selección de la raza para su recuperación en el valle de Guriezo  en Cantabria.

Los caballos monchinos son animales con una complexión muy robusta, de subcóncava a cóncava. Su cabeza es voluminosa con un perfil bastante recto, de ojos grandes y órbitas muy marcadas, y orejas pequeñas y muy móviles. El cuello es corto y muy robusto. Las crines son muy tupidas, y más abundante en los machos. Su pecho es amplio y su lomo corto, fuerte y bien unido y la grupa es ancha corta e inclinada. Finalmente, las patas anteriores son fuertes y bien articuladas con tendones muy definidos y robustos, y las posteriores con muslos y nalgas bien desarrollados. Los cascos son pequeños y duros y generalmente negros. Aunque en ocasiones también son veteados. La capa de pelo suele ser negra o castaña.

El número de ejemplares de moschino descendió alarmantemente entre 2003 y 2009, y pasó de unos mil ejemplares a poco más de 700. A partir de entonces, la población experimentó un leve incremento, tendencia que continúa en la actualidad, y que en 2013 elevó el censo de caballos a 820 cabezas, repartidas en unas 30 ganaderías cántabras, y de las cuales el 90 por ciento aproximadamente eran hembras.

Caballo Garrano

El Garrano es una antigua raza de caballos que tiene su origen en Galicia y el norte de Portugal, donde en la actualidad se encuentra casi en exclusiva, en detrimento de la parte española. Algunos expertos creen que esta raza es el antepasado del Poni Gallego y el caballo Andaluz y un subtipo de la razas cántabro-pirenaicas.

Es un animal inteligente, de temperamento tranquilo y bien educado, dispuesto a aprender, y fácil de manejar, lo que le hace ideal para su uso en labores de monta, carga y trabajos ligeros en una granja. Pero es válido también para su uso ecuestre en general, como carreras, o enduro ecuestre.

Es un caballo de perfil recto o ligeramente cóncavo, con un pecho amplio y profundo. Su cabeza, aunque algo pequeña, puede ser pesada por su potente estructura ósea, y tiene los ojos grandes y vivaces. El cuello es recto y su cola y crines son bastante abundantes. Las patas son largas, sólidas y con poderosas articulaciones. Sus pezuñas son fuertes y están bien proporcionadas. La variedad de sus pelajes van del alazán, al bayo o el castaño.

El Garrano ha perdido muchas de sus características ancestrales debido a que bajo instrucciones de Ministerio Portugués de Agricultura ha sido criado utilizando sangre de ejemplares de raza Árabe.

Existen algunos otros caballos españoles, como el pottoka vasco, o el caballo de Merens, que en realidad son subtipos de otras razas.

Por Fernando J. Aguas

2 comentarios

  • Mi madre tuvo un caballo gallego y era el animal mas noble y bonito del mundo, a mi personalmente de los caballos españoles es el Caballo de Las Retuertas, dicen que de hecho aún soy hay en libertad

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  • a mi personalmente de los caballos españoles es el Caballo de Las Retuertas, dicen que de hecho aún soy hay en libertad.
    Mi madre tuvo un caballo gallego y era el animal mas noble y bonito del mundo

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